PRESENTACIÓN DE LA AIPS


Bienvenidos a la página web de la ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA. AIPS (Suiza-Italia-España-Argentina-México-Brasil). Desde ella queremos dar a conocer nuestra metodología grafológica y las muchas actividades que desarrollamos en los países que estamos instalados y hermanados.

Nuestra metodología se fundamenta en la obra, investigaciones y cursos del genio creativo de don Marco Marchesan (Grado 14-XII-1899, Milán 7-VIII-1991), psicólogo creador de la corriente grafopsicológica conocida como “Psicología de la Escritura”.

Como marchesianos confesos y activos no nos contentamos en mantener el gran legado científico que Marchesan fue desarrollando junto a diferentes colaboradores a lo largo de varias décadas. Nuestra intención es clara: seguir la senda exclusivamente científica y universitaria que marco don Marco para contribuir activamente en la profundización, actualización y renovación de nuestra metodología.

Camino que ya hemos iniciado, pudiendo sumar hoy en día al legado gráfico de Marchesan y sus 226 tendencias gráficas, el desarrollo de otras 60 tendencias que actualizan y amplían nuestro “Sistema Gráfico”, uno de los tres pilares de nuestra metodología junto a las “Leyes de la Psicología de la Escritura” y el “Sistema Psíquico”.

Estamos completamente convencidos que el mundo científico y global actual, nos imposibilita cualquier atisbo de estrechez de miras e intelectual, por lo que llevaremos una política de cooperación abierta y científica con distintas escuelas grafológicas y distintas asociaciones, como ya lo hizo Marchesan impartiendo clases magistrales en las universidades de Italia, España, Colombia y Brasil.

Creemos finalmente en la importantísima función social y laboral que la grafología ofrece a nuestro mundo moderno y global. Una grafopsicología seria, científica y metodológica, tiene mucho que aportar desde muy distintos campos a una sociedad en permanente cambio, por eso, una de nuestras metas fundamentales es la cardinal tarea investigativa, tarea que afianza nuestro ser científico, nos mantiene permanentemente actualizados y nos posibilita ofrecer a la sociedad nuevas y ricas respuestas con nuestro trabajo.

Aprovechamos estas líneas para presentaros las nuevas sedes de la AIPS en Argentina, México-Centroamérica y Brasil, haciendo hoy más que nunca realidad nuestra vocación internacional y divulgativa. Los marchesianos vamos cumpliendo los sueños de nuestros fundadores y nos expandimos por el continente americano con profesionales preparados para dar a conocer nuestra particular metodología. Nuestros alumnos del viejo y nuevo continente pueden recibir con total solvencia la formación en sus países y por si esto fuera poco, lanzamos con la web una plataforma de formación ONLINE, para llegar a aquellos lugares donde la imposibilidad física supone un reto.






PRÓLOGO


“Escribir es una realización individual, materialización única de la personalidad que deja transparentar sin duda los aspectos más íntimos del psiquismo humano, aquello que los psicólogos buscan en las palabras o en los sueños y que los grafólogos dicen encontrar en el análisis del grafismo.”

“Las neurociencias, justo con la investigación de estos últimos años sobre los estados emocionales, ofrecen una oportunidad muy interesante para explicar y comprender los significados del lenguaje escrito.”

Me acerque hace años a la Psicología de la Escritura, casualmente y con escepticismo, y gradualmente he descubierto un mundo nuevo que nunca deja de maravillarme.

Este libro nace de los estudios de profundización emprendidos después de conseguir el diploma de perito grafico por el Istituto di Indagini Psicologiche di Milano y del constante confronto con mis profesores y con mis estudiantes.

La meta de este trabajo es releer la obra de Marco Marchesan, el último en orden cronológico de los fundadores, estudiosos de la escritura trazada a mano.

Me puse tres ambiciosos objetivos: 1) actualizar el lenguaje de sus estudios sobre la Psicología de la Escritura comenzados entorno a 1934, 2) releer el sistema Marchesan a la luz de las recientes investigaciones en el ámbito de las neurociencias, que indirectamente validan muchas de sus intuiciones (quiero avalarlo todo con citas puntuales de referencias bibliográficas), 3) facilitar la aplicación y la difusión de un precioso instrumento de autoconocimiento y de análisis comportamental, hasta ahora tesoro de pocos.

El acceso a la escuela, por el fundada en 1947 y ahora dirigida por su hijo Rolando, afiliada al ISHP - International Society of Handwriting Psychology, ha sido siempre reservada para laureados y por sus bancos han pasado médicos, psicólogos, psiquiatras, neurólogos, criminólogos, abogados, educadores, formadores, enseñantes, orientadores, operadores de los recursos humanos, directivos, etc.

Muchas veces, en el curso de la redacción, he sentido como una mano gigante sobre mi espalda; ciertamente el control de Marco Marchesan, que si bien refleja el registro lingüístico del tiempo en el cual ha sido concebida, se transmite invariablemente la intuición central de su teoría, a pesar de todo válida y euristicamente fecunda gracias al nivel más sofisticado de investigación.

De la lectura de testos cardinales de la ciencia cognitiva, te quedas noqueado por tantas veces que repiten que no son su ocupación las emociones. En Estructuras de la Mente Howard Gardner enumera entre las cinco características de la ciencia cognitiva el hecho que desvaslorizan los factores afectivos y emocionales. En un libro pionero de 1968, Psicologia cognitivista, Ulric Neisser dice que la disciplina no trata los factores dinámicos, como las emociones, que motivan el comportamiento.

Jerry Fodor, en La mente modulare, un sabio que ha abierto el camino a la filosofia de las ciencias cognitivas, describe las emociones como aquellos estados mentales fuera del ámbito de la explicación cognitiva y Barbara von Eckardt en What is cognitive science? escribe que la mayor parte de los cognitivistas no creen que el estudio de las emociones entre dentro de su campo de competencias. Estos autores afirman en concordancia que los factores emotivos son aspectos importantes de la mente, pero confirman que las emociones no son parte de la propuesta cognitivista.

Los nuevos descubrimientos sobre la relación entre el pensamiento y las emociones han reforzado el fundamento científico del estudio de la inteligencia emocional, concepto introducido en la psicología científica en 1990 por Peter Salovey de la universidad de Yale y por John Mayer de la Universidad de New Hampshire y hoy llega al gran público con la divulgación del libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman.

Marchesan hablo muy anticipadamente a su tiempo de la indivisible interacción entre inteligencia y emociones, fundamento que aparece en todos sus escritos tanto es así, que cada uno de los 226 signos de la escritura por él individualizados, describe la relativa proyección psicológica tanto en el área de las habilidades cognitivas como en el área de las facultades emocionales y volitivas.

“En la escritura los factores emotivo-reactivos e intelectivos deben adaptarse a las ocasiones suministradas por el modelo caligráfico para sus expresiones y por ello no se encuentran contrapuestas la una con la otra, para lo cual salen dirigidas por el reflejo escribiente, sin cierta clausura, modificación, control y vía diciendo. De esa manera la manifestación en la escritura es completa e integral.”

Y aún más: “En el campo de la psicología mi actividad ha sido vista con interés, no sólo entre los estudiosos, sino también entre los fundadores. Creo que se debe ver con mucho fundamento y objetividad en esta actitud del campo científico una motivación verdaderamente sustancial y digna de los hombres de ciencia, ver si el afrontar las pistas del sentimiento conduce a validar conquistas científicas.

Ciertamente el behaviorismo imperante en el campo de los psicólogos les impide el acceso a un mejor conocimiento de las emociones y de los empujes reactivos, obligándoles a limitarse a las cogniciones concernientes a la superficialidad del hombreo, que son las de su inteligencia y las de su voluntad. Permitiéndose de tal modo una cierta degustación, el conocimiento de la vida interior del individuo fue considerablemente descuidada.”

Oportunamente las neurociencias hoy sostienen la necesidad de considerar seriamente las emociones. Los nuevos hallazgos científicos se aseguran que se busque aumentar la autoconciencia, de controlar más eficazmente nuestros sentimientos negativos, de conservar nuestro optimismo, de ser perseverantes frente a las frustraciones, de aumentar la capacidad empática, de cooperar y establecer relaciones con los otros, si prestamos más atención a la inteligencia emocional, podremos esperar un futuro más sereno.

Con admirable intuición Marchesan ha individualizado algunos de los mecanismos que presiden a la modulación de nuestras emociones, su importancia para fijar mejor los recuerdos, los diferentes pasos neuronales del miedo establecido por Joseph LeDoux.

Existen muchas demostraciones empíricas de la validez del contenido de la disciplina, mientras, objetivamente, las pruebas científicas son todavía escasas. Pero cuando pido a sus detractores el explicarme el por qué, no obstante el modelo caligráfico siendo unisex e igual para todos, cada uno de nosotros tiene una escritura diferente al otro, la respuesta a esta pregunta son siempre menos convencionales que la propia cienticidad en la cual se basa.

Por tanto, antes de tirar por la borda todo, invito a estas personas a leer cuanto sigue, confiando que, como a mí, no dejen de pasarles cosas maravillosas.



Antonello Pizzi
Presidente de la AIPS
Del libro Psicologia della Scrittura






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